Sherry Jones
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Comentarios críticos

«Mahoma habría aprobado una película sobre su propia vida» es el titular del artículo aparecido en El Cultural. Leer el artículo completo en español aquí:
http://www.elcultural.es/noticias/LETRAS/503896/Sherry_Jones-_Mahoma_habria_aprobado_una_pelicula_sobre_su_propia_vida

La contra de El Periódico publica una entrevista con el título «Mahoma era feminista». Leer el artículo completo en español aquí:
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=586764&idseccio_PK=1013

«Los que me insultan odian el islam y la visión de Mahoma compasivo reflejado en mi libro», dice Sherry Jones en el blog PeriodistaDigital. Leer el artículo completo en español aquí:
http://blogs.periodistadigital.com/debatespd.php/2009/02/11/sherry-jones-mahoma-islam-polemica-3564

El diario ABC publica un artículo titulado «Al musulmán no le gusta mi retrato positivo de Mahoma». Leer la versión en español aquí:
http://www.abc.es/20090210/cultura-arte/musulman-gusta-retrato-positivo-20090210.html


Este artículo apareció en El Mundo (edición nacional) el 10/02/2009 con motivo de la visita de la autora a España.


Este comentario apareció en la sección de cultura de La Opinión de Granada el 10/02/2009.


La joya de Medina
De Siempre Leyendo

Sinopsis: A'isha, la esposa favorita del Profeta Muhammad, no está hecha para una vida de encierro y sumisión a los hombres. Tiene una cabeza capaz de pensar por sí misma y ansía una vida de libertad e igualdad. Eso le acarrea numerosos problemas a lo largo de su vida, desde los seis años de edad, cuando es prometida a Muhammad, hasta los 19, cuando fallece su amado esposo. No obstante, A'isha aprende a controlar sus emociones y utiliza su ingenio para convencer a Muhammad y a las personas que le rodean de que vale la pena escuchar a las mujeres.

Empecé a leer este libro con bastante escepticismo. Sherry Jones no es musulmana, y nunca ha vivido en el mundo árabe. Es más, alguien me dijo que se olía que iba a ser de un kitsch horrible. Sin embargo, me he visto positivamente sorprendida. Jones señala en el Apéndice lo que ha inventado y lo que está históricamente comprobado. Explica sus intenciones y su propósito, y detalla las dificultades que tuvo para conseguir la publicación de su libro cuando Ballantine, del grupo Random House, rechazó hacerlo por temor a ataques terroristas (sin haber recibido ninguna amenaza, por otra parte). Pero también cómo encontró apoyo en algunos musulmanes moderados, que consideran importante publicar obras de ficción que den a conocer a Muhammad y el Islam. Espero con mucha curiosidad la continuación, que se supone incluirá la primera guerra islámica contada desde los puntos de vista contrapuestos de Alí (una figura reverenciada por los shiíes) y de A'isha. Creo que Jones está haciendo algo muy importante, al introducir el Islam en la corriente cultural general, alejándolo del terrorismo y de la guerra.


Esta es una reseña de mi lectura del 4 de diciembre en el Carroll College de Helena, Montana, por una periodista del Carroll Prospector:

Habla una escritora polémica. La joya de Medina: demasiado caliente para Carroll
Por Samantha Tappe

Cabalgando a lomos de la "política de conferencias" recién adoptada por Carroll, Sherry Jones se dedicó a galopar por el campus a rienda suelta. Autora de un libro reciente rodeado de polémica, La joya de Medina, Jones se lanzó a discutir la libertad de expresión en una charla que tituló "Demasiado caliente para Random House: La joya de Medina."

Por su refrescante proximidad al auditorio y sus continuas improvisaciones al margen del texto que traía mecanografiado, Jones, vestida con un conjunto de cocktail absolutamente fuera de lugar, ha sido lo más estimulante que ha pasado por Carroll desde hace mucho tiempo.

"Me llamo Sherry Jones", dijo para empezar, "pero me han llamado un montón de otras cosas en los últimos meses."

Entre los calificativos menos graves se cuentan "islamopropagandista", "pedófila de agua dulce", "sucia trabajadora del sexo" y "la autora más peligrosa del mundo". Ese impresionante repertorio de insultos tuvo lugar en fechas tan escandalosamente próximas a la aparición del libro, que hicieron creer a Jones que la mayoría de los críticos que los proferían ni siquiera lo habían leído. Aunque admite que le encanta llamar la atención, parece sinceramente confusa respecto del alboroto que ha organizado. El libro intenta personificar a la esposa más joven del Profeta Muhammad, A'isha. Para presentar a A'isha al mundo de la forma más adecuada, Jones noveló parte de su historia a fin de aproximarla al lector. Eso, sumado a algunos contenidos supuestamente pornográficos, parecía ser la base del mencionado alboroto.

Jones detalla con una sinceridad desarmante las partes que ha inventado, y llama a su libro ficción histórica. En cuanto a la "pornografía blanda", se trata del relato de A'isha de haber espiado a unos vecinos en la cama. La inocencia en la descripción del acto por parte de una niña de seis años convierte la escena en cómica, más que escandalosa.

Sin embargo, en más de una ocasión durante la hora que duró la charla, pareció que el título de la misma debería haber sido: "Sherry Jones: demasiado caliente para Carroll College."

Delante de un auditorio de escolares y damas ancianas que enrojecieron a la par, afirmó: "No hay escenas de sexo en mi libro, a menos que se cuente como tal la ocasión en que A'isha ve a una pareja en el acto de copular, lo que a sus ojos de niña de seis años se le representa como una pelota de cuero peluda que bota una y otra vez sobre un escarabajo tumbado patas arriba."

Se produjo un silencio absoluto, y luego una carcajada histérica, señal de que el auditorio estaba realmente sorprendido. Las risas fueron indiscriminadas, sin atender a edad, sexo ni religión. Sólo Jones pudo convertir en una corriente de simpatía la incomodidad de aquellas personas.

El descaro desinhibido de Jones no fue una provocación calculada. Es obvio que perdió la brújula en la delicada operación de aparecer en un acto público; pero su graciosa torpeza tuvo el efecto de conmover a su auditorio.

La joya de Medina ha dado a Jones algo que defender y sobre lo que hablar. Sin duda el libro tendrá éxito, pero lo más importante es la propia Jones, una mujer que vive de forma apasionada sus valores. Jones recordará vuestro nombre, responderá a vuestros emails y nunca olvidará la época en la que trabajó en pequeños periódicos.


Libros leídos, Seven Caterpillar Review

A veces me envían libros de mi lista de pedidos a la biblioteca pública (por cierto, tengo que anularla hoy mismo, porque nos mudamos la semana que viene y todavía tengo pendientes ocho, y estoy el tercero en el turno de ¡¡¡El amante de la Virgen!!!) Y luego, cuando meses más tarde llega el libro que pedí siempre me digo, ¿por qué habré pedido esto? Sólo pido algunos libros gratis al año (de acuerdo, unos cincuenta, pero es que soy un acaparador compulsivo), de modo que sólo solicito libros que me muero por leer, o libros que no volverán a estar disponibles hasta 2090, un año en el que yo estaré ya muerto, o loco, o seré capaz de leer por telequinesia.

Todo esto viene a cuento de que recibí La joya de Medina con dos meses de retraso, y ya no recordaba por qué lo había pedido. Y la perspectiva no me entusiasmó, quiero decir que no soy un fan de las novelas históricas y las ambientaciones exóticas (por ejemplo, viajar vestido con un albornoz de baño) me sobrepasan, de modo que un libro situado en La Meca (y luego en Medina, y luego un poco por el desierto, y luego en La Meca otra vez) alrededor del año 627 después de Cristo, se sitúa bastante lejos de mis preferencias. Sobre todo cuando el libro habla de un hombre con ¡DIEZ MUJERES! Bueno, piensa en el drama que te espera en casa si tienes un harén de esas dimensiones.

No es todo basura. El lenguaje me resultó un tanto rimbombante, pero la historia engancha lo bastante para que al cabo de un rato te olvides de tantos adjetivos. La esposa-niña protagonista, A'isha, intenta conseguir el amor de su marido porque tiene celos, pero la chica tenía unos nueve años cuando se casó, y todos los niños de nueve años son idiotas. Ella sólo a veces se sale con la suya, y en una de esas aprende una lección importante, que el amor no es sólo un sentimiento sino además algo que se hace por los demás, etc., etc., etc., durante un párrafo entero; pero enseguida vuelve a intentar fastidiar a sus co-esposas de voluptuosas curvas.

Me llevó medio libro acordarme de por qué lo había pedido. ¡LA POLéMICA, y todo eso! ¡¡Las diez esposas son las esposas del Profeta Mahoma!! Y algunas de ellas son descritas más bien como unas arpías, y a Mahoma no siempre se le trata con respeto, y si te dedicas a escribir sobre figuras históricas (sagradas) como si fueran personas reales con barba y ojos lascivos que se dedican a coleccionar esposas como si fueran cucharillas de plata, te estás buscando problemas. Es lo que hizo Jones, y poco después Random House decidió no publicar el libro, y lo que le ha costado a ella publicarlo por fin. ¡Lo entiendo, tíos, se trataba de Mahoma!

Para mí, el libro es justo. Me explico, Mahoma era un hombre, ¿no? No creo que nunca declarara ser otra cosa que un hombre con sus debilidades humanas, que un buen día recibió la palabra de Alá. Y no sé, yo no soy musulmán (tampoco lo es Jones, dicho sea de paso. Dice que sólo se propone promover una mayor comprensión, ¡y yo estoy A FAVOR de eso!), y puede que sea esa la razón de que no me parezca que haya motivos para subirse a la parra. Quiero decir que si el personaje principal se llamara Jozú, podría sentirme un poco suspicaz. Pero no se llama así, y no me he escamado.

¿Y usted? ¿Lo ha leído? ¿Es usted musulmán? ¿Ha leído alguna vez un libro en el que alguien que, en su opinión, llora lágrimas de agua bendita, era tratado como una persona de carne y hueso? ¿Qué le parece? Salud, amigos.


The Literate Housewife Review

A'isha es una niña de seis años que, después de que sus padres la prometen en matrimonio a Muhammad, el Profeta del Islam, es obligada a encerrarse en la casa familiar hasta que le llegue su primera regla. Como es una niña aventurera, sufre por las limitaciones a que la someten sólo por estar prometida. Sueña con escapar a la libertad de las tribus beduinas con Safwan, su amigo de la infancia, durante toda su purdah. Cuando ve a una mujer de su clan maltratada por un hombre que también a ella la ha amenazado, A'isha apenas puede contenerse para no empuñar la espada y defender por sí misma a su vecina. Puede ser muy joven y puede ser mujer, pero tiene el corazón de un guerrero. Ese espíritu suyo es precisamente lo que atrae a Muhammad y va a cambiar su destino.

Oí hablar por primera vez de esta novela en agosto, cuando se hizo público que Random House suspendía su publicación por miedo a irritar a los musulmanes, y por la posibilidad de que incitara a la violencia. Recordé entonces los acontecimientos que rodearon a Salman Rushdie y sus Versículos satánicos. La decisión de la editora me pareció decepcionante. La autocensura por miedo a lo que podría ocurrir es en ciertos aspectos peor que una censura forzada, porque no siempre resulta igual de visible. ¿Cuántos otros libros no han sido nunca publicados por miedo? Afortunadamente, por fin el libro fue publicado por Beaufort Books en los Estados Unidos. Cuando me llegó un ejemplar, sentí una gran curiosidad por ver qué era lo que había hecho que se echara atrás una editorial tan grande. Se trata de una novelización de parte de la vida de Muhammad a través de los ojos de su esposa más conocida. Sin embargo, él está retratado como un hombre cariñoso y solidario. Su carisma y su devoción por Alá son obvios, pero también lo es su humanidad. Supongo que cualquier ficción relacionada con Muhammad es susceptible de irritar a algunos musulmanes, pero no existe ninguna intención de ofender a nadie. Suspender la publicación del libro era provocar una tormenta en un vaso de agua.

Como en la mayoría de las religiones establecidas se han planteado problemas en relación con el trato a las mujeres y a su papel en la sociedad, el personaje de A'isha es especialmente interesante porque (a los ojos de los occidentales) las mujeres musulmanas parecían ser las más esclavas de su fe, su familia y su esposo. La única duda que me planteó la novela fue la cuestión relativa a la forma como las normas que prescribían cubrir el rostro pasaron a formar parte de la vida islámica. Una "visión" convenientemente anunciada pudo proporcionar un argumento fácil a Muhammad, pero eso no parece acorde con su carácter. No sé exactamente cómo pasó esa norma a formar parte de la fe islámica, pero parece derivar más de la cultura preexistente que de una revelación de Alá.

La joya de Medina es una ojeada rápida y algo simplificadora a los comienzos del Islam a través de los ojos de una muchacha que eventualmente llega a ser la tercera esposa del Profeta Muhammad. Al comienzo me recordó The 19th Wife (La decimonovena esposa), que tiene en común los temas de un matrimonio plural y la vida junto a un profeta. Tanto The 19th Wife como La joya de Medina son novelas ambiciosas que intentan explorar los orígenes de dos grandes religiones a través de las historias de las mujeres implicadas. Es interesante que las dos novelas hayan sido publicadas el mismo año. Para mí, la novela de Jones funciona donde la de Ebershoff falló. Desde el momento en que A'isha se casa con el mucho más viejo Muhammad, no pude dejar el libro. Los relatos acerca de la vida de las hermanas-esposas me apasionaron, y aunque la historia está contada por una única voz narradora, el lector es siempre consciente de la existencia de otras opiniones que matizan el relato. Si es cierto que no podemos comprender el hoy sin un conocimiento del pasado, al eliminar lo moderno de La joya de Medina, Jones ha revivido la primitiva cultura árabe y las raíces del Islam sin aportar la visión cínica de nuestros días.

No me cansaré de recomendar esta novela. Es una excelente forma de conocer los orígenes del Islam a través de los ojos de una muchacha, luego mujer, compleja y fuerte. A'isha no encaja con mi idea de una típica mujer musulmana, pero tampoco lo hizo en su tiempo. Hubo de luchar para mantener su posición en el harim de Muhammad, y por el lugar de las mujeres en la sociedad. Como era mucho más joven que su marido, la historia de A'isha no acaba con la muerte de Muhammad, y estoy impaciente por leer la continuación. La joya de Medina, como todas las novelas históricas que me han gustado, ha hecho crecer mi interés por el Islam, Muhammad y sus esposas. Disfruté por entero de su aventura, y estoy segura de que a ustedes les ocurrirá lo mismo.


Asma, en the GoodReads website, califica a "La joya de Medina" con cuatro estrellas:

¡Por fin he acabado un libro! ¡Yupi! Y sí, los musulmanes han criticado que en este libro se retrate al Profeta Muhammad, PERO la autora no es musulmana, de modo que no está obligada a aceptar esa limitación. A pesar de algunos aspectos débiles que pueden hacer que los musulmanes se sientan ofendidos, EN CONJUNTO se trata de una obra de ficción, de modo que no deberíamos perdernos en pequeñeces. Está claro que la señora Jones ha tenido que "imaginar" un montón de detalles que jamás fueron consignados en las historias (sobre todo en relación con la intimidad de las esposas del Profeta en el harén), y que ha añadido unos cuantos adornos suculentos ficticios, no históricos. Pero vamos, ¿vale la pena en realidad armar un alboroto por eso? La autora misma reconoce en una nota final haber hecho ficción y utilizado trucos literarios.

Más allá de todo ello, hay varios aspectos positivos en el libro. Ilustra de forma vívida el salvajismo de los qurayshíes, la tribu mecana que intentó una y otra vez dar muerte a Muhammad. Ayuda a entender por qué Muhammad fue un guerrero, obligado a combatir.

Creo también que refleja la generosidad del Profeta con sus esposas, y su mentalidad progresista respecto de las mujeres. ¿Hay algunas cosas que pueden ofender a un musulmán? ¡Seguro! ¿Arruinan esas cosas la mirada positiva sobre el Islam que se desprende del libro? ¡De ninguna manera!

En resumen, los detalles que pueden resultar ofensivos no son apenas importantes, y el conjunto resulta muy provechoso en estos tiempos de ignorancia generalizada en torno al Islam.

Especialmente recomendada para los aficionados a historias alternativas, como "Wicked" o "The Mists of Avalon".


A'isha vista bajo una nueva luz
By Sangeeta Mehta
Fechado en diciembre de 2008

Como se explica en artículos de prensa y blogs, fueron los comentarios de la profesora de Estudios islámicos Denise Spellberg sobre la novela La joya de Medina de Sherry Jones, lo que provocó la decisión de Random House de suspender de forma repentina su publicación. Entre otros comentarios, Spellberg definía el libro como "pornografía blanda". Se me ocurren dos preguntas: la primera, ¿es cierto eso?, y la segunda, ¿tiene alguna importancia?

La joya de Medina se inicia con la palabra "escándalo". La protagonista, A'isha, tiene catorce años y describe lo que ve la multitud a su regreso a Medina: "mi velo caído descuidadamente sobre los hombros, el pelo suelto azotándome el rostro, la esposa del Profeta de Dios abrazada a otro hombre." Ese hombre es Safwan, con quien A'isha ha deseado casarse desde niña. Cuando se acerca a su hogar, alguien le grita "Al-zaniya" ("adúltera") y otros cantan: "¡A'isha, fahisha!" ("fahisha" quiere decir ramera).

La novela retrocede entonces en el tiempo, y empieza la historia de A'isha en el momento en que tiene seis años y se empieza a hablar de Muhammad como su futuro marido, y concluye con la muerte de Muhammad, cuando ella tiene diecinueve años y él más de sesenta. A los seis años, A'isha es una niña precoz y curiosa, y junto a Safwan y otra amiga decide un día espiar a unos recién casados en su dormitorio; ve su "espalda desnuda y ancha, cuando alzaba su cuerpo del lecho y lo dejaba caer luego, una y otra vez." Observa su "trasero, tan gordo como mi pelota de vejiga de cabra y cubierto de pelo, que se contraía y se relajaba a cada nuevo empujón." A'isha confiesa después su travesura y recibe su castigo: es encerrada en purdah, y no podrá salir de la casa de sus padres hasta el día de su boda.

Tres años más tarde, cuando llega el Gran Día y A'isha intenta cubrir sus "pechos incipientes", su (media) hermana Asma le dice que ya no podrá esconderlos. "A partir de esta noche, tendrás que compartirlos con tu marido. –Me hizo un guiño–. Sólo espero que no muerda demasiado fuerte." Pero como A'isha no ha empezado aún a menstruar, el matrimonio no se consuma de inmediato y A'isha sigue viviendo en la casa de sus padres, y Muhammad va a visitarla allí y la llama cariñosamente "Pequeña Pelirroja".

Tampoco se consuma el matrimonio cuando A'isha va a vivir con Muhammad y su esposa Sawdah. Durante los años siguientes la consumación, que Asma le describe como "unas manos como escorpiones reptando por tu piel..., y luego, ¡el aguijón del escorpión entre tus piernas!", es el tema principal que obsesiona a A'isha. Se adorna las manos con henna, prueba un afrodisíaco, aprende una "danza que vuelve locos a los hombres". Cuando es elegida para acompañar a Muhammad en una expedición guerrera, intenta de nuevo seducirle: "Apreté mi cuerpo contra el de mi marido... y abrí los labios para invitar a su boca a jugar con la mía." Y le dice: "Y después de nuestra victoria, te enseñaré más."

Pero Muhammad sigue tratándola como una niña. El resentimiento de A'isha hacia sus hermanas-esposas crece con la conciencia aguda de la belleza y el poder de cada nueva esposa que trae Muhammad a casa. Por ejemplo Umm Habiba, con la que Muhammad planea casarse y que según A'isha es una espía, es descrita así: "pómulos altos como higos, pestañas tan largas como el beso de un amante, labios tan jugosos y oscuros como el vino prohibido, piel como el café, y un seno como las dos colinas gemelas de La Meca." Sólo después de haber sido declarada inocente tras haber sido encontrada con Safwan, y transcurridos cinco años desde la boda, será cuando el deseo por A'isha "haga arder como el fuego los lomos de Muhammad." Ella consigue quedar embarazada, pero una caída le hace perder el hijo.

Los intentos de A'isha de consumar su matrimonio no son el único tema tratado en La joya de Medina. La novela también incluye escenas en las que los hombres observan o intentan tocar a mujeres, y les dicen que les pagarán "una moneda de oro por tocar esos gloriosos pechos". Describe "el ambiente que reinaba en la mezquita santa de al-Lah" a la llegada de la esposa de Muhammad, Zaynab, como "impudicia y recelos, adobados con chistes obscenos, sobreentendidos y especulaciones. ¿Has visto lo ansioso que está el Profeta por su novia?" La novela está también repleta de trivialidades acerca del significado del amor. Cuando A'isha no entiende que Zaynab atienda ante todo a la felicidad de Muhammad, Zaynab le contesta: "Lo llaman amor, A'isha. Puede que un día lo pruebes." Más tarde, en efecto, A'isha se da cuenta de que "el amor era más que un sentimiento. El amor es algo que haces por otra persona." Antes en la novela, A'isha parece dar otro signo de madurez cuando ayuda a Umm al-Masakin en su tarea diaria de alimentar y atender a los pobres; A'isha descubre "una paz interior que nunca habría creído posible" y más tarde cuida a la Madre de los Pobres en su agonía.

Pero muy poco después de haber sentido esa intensa pena, A'isha vuelve a las andadas y a pelearse con sus hermanas-esposas. Después, en la novela A'isha triunfa al conseguir el objetivo ansiado toda su vida de convertirse en guerrera; incluso anima a otras mujeres a aprender a protegerse a sí mismas y a sus hijos con sus espadas. Salvo que, como admite Jones en una entrevista incluida como apéndice a la novela, nunca ha leído en ninguna parte que la verdadera A'isha empuñara nunca una espada. A'isha también consigue su objetivo de convertirse en la hatun, la primera esposa del harén..., pero también eso, y Jones lo reconoce, es una manipulación de datos históricos, una idea "que tomé de mis lecturas sobre los harenes turcos de épocas posteriores". La idea de la purdah tampoco encaja con las enseñanzas islámicas.

Si La joya de Medina ha estado precedida por un "trabajo de investigación exhaustivo", como se asegura en la solapa del libro, en buena parte esa investigación no parece reflejarse en la historia. El personaje de A'isha presenta algunas cualidades curiosas: por ejemplo, la capacidad para aconsejar a Muhammad en sus estrategias bélicas y una aguda iniciativa empresarial. Pero dada la primacía que tienen en la trama sus deseos y los de los demás, apenas consigue despertar nuestra admiración. Según la tradición islámica dominante, A'isha es conocida sobre todo como la esposa favorita de Muhammad, en cuya compañía recibió él la mayor parte de sus revelaciones: y aunque en la novela figura así, apenas se destaca la característica históricamente más reconocida de A'isha. Por otra parte, se presenta el personaje de Muhammad con rasgos positivos: se dice que elige a sus esposas como protección contra los enemigos más que en función de sus propias necesidades; también se le describe como cariñoso y compasivo, en particular respecto de A'isha. Pero ningún otro personaje, tal vez con la excepción de la Madre de los Pobres, es visto con simpatía o elogiado. Los temas importantes de la novela –el sexo, los celos, el destino– son los mismos de las novelas "romances". ¿Es justo a partir de esos temas, sumados a títulos de capítulos tales como "Lianta", "Rumores ridículos" y "Vente conmigo", calificar La joya de Medina de "pornografía blanda"? Muy difícilmente. Pero sí recuerdan al lector que esa novela es sólo eso, un relato de ficción.

En la nota inicial de la autora, Jones pide a sus lectores que la acompañen en un viaje "a otro tiempo y otro lugar, a un mundo áspero, exótico, de azafrán y luchas a espada..." Y eso exactamente es lo que hace, pero sus retratos de las figuras principales del Islam son más exóticos que matizados, más fantasiosos que informativos, más triviales que sugerentes, menos históricos y más de ficción de lo que los lectores podrían –o deberían– esperar. ¿Fue la intención de Jones al escribir esta novela "honrar" a A'isha y a otras mujeres, dado que las descripciones que hace de ellas las presentan como más pendientes del sexo que de cualquier otra cosa? ¿Siente un "gran respeto y consideración por la fe musulmana", habida cuenta de la estrecha perspectiva en que se mueven sus explicaciones sobre esa fe? ¿Noveló una historia sagrada para atraer más atención sobre ella, o esa misión quedó subordinada al propósito de escribir una novela, sin importar su tema?

Desde luego, Jones tiene todo el derecho a defender sus intenciones, y también debe tener, como todo el mundo, libertad de expresión para interpretar a figuras históricas, de cualquier religión, en la forma que prefiera. Y no se la puede culpar por afirmar que la decisión de su editorial original de rechazar su libro –sobre todo cuando el proceso de producción estaba ya tan avanzado–, fue un acto de cobardía. Es justo que alabe la decisión de Beaufort Books de asumir la publicación de la obra, en especial a la luz de circunstancias tan atemorizadoras como las protestas airadas y la explosión de una bomba en las oficinas de Gibson Square de la editorial británica del libro. La cuestión central que hay que considerar es la manera como la novela ha sido acogida y percibida tanto por los editores como por los lectores y críticos. Ver en La joya de Medina otra cosa que una novela romántica basada de forma más bien laxa en la vida de A'isha, la esposa del Profeta Muhammad, significaría socavar gravemente la significación humanística de las figuras sagradas que aparecen en el libro.

Sangeeta Mehta ha trabajado como editora de libros en Simon & Schuster y Little Brown. En la actualidad es editora freelance y vive en la ciudad de Nueva York.


La polémica La joya de Medina: tendríamos que dar las gracias a Jones, no insultarla

(Esta crítica, que se traduce aquí con permiso de su autor, apareció el 27 de octubre de 2008 en la Frankfurt Allegemeine Zeitung, la principal revista literaria alemana. La joya de Medina fue publicada en Alemania el 3 de noviembre por Pendo Verlag.)

Por Stefan Weidner

Cuando la polémica novela de Sherry Jones sobre A'isha, la esposa más famosa del profeta Muhammad, llegue a las librerías alemanas por cortesía de Pendo el lunes próximo, tengo cierta curiosidad por observar las reacciones. ¿Habrá amenazas de islamistas radicales como en el Reino Unido, donde se arrojó una bomba incendiaria contra las oficinas del editor británico? En Estados Unidos, la división Ballantine de Random House había cancelado el contrato con la autora por miedo a la reacción de radicales musulmanes, al parecer después de consultar a determinados expertos. La medida provocó una acalorada polémica, cosa comprensible: ¿debía Random House plegarse con esa docilidad a los deseos de censura de fanáticos islamistas?

Cuando uno lee el libro y conoce las fuentes en que se ha basado Sherry Jones, el caso resulta estrambótico. Hay partes de obras consagradas sobre la vida del Profeta escritas por orientalistas y musulmanes, entre ellas la voluminosa compilación de Ibn Khatir (muerto en 1373), una de las fuentes medievales clásicas sobre las leyendas de A'isha, que han sido simplemente traducidas al inglés. La novela La joya de Medina comienza con la más famosa de esas leyendas, el llamado asunto del collar, cuando A'isha es acusada de adulterio después de abandonar la caravana a la finalización de una campaña y de regresar al día siguiente acompañada por un hombre de la retaguardia. El episodio suscitó al parecer un alboroto tan grande que según la tradición Alá dictó los versículos 11 a 26 de la sura "La Luz" del Corán, en los que se reprende a los calumniadores de mujeres respetables. Sherry Jones reinterpreta el episodio del rescatador como una cita secreta de A'isha con un amigo de la infancia, pero también aquí sale intacta del episodio. Hablar de "pornografía blanda" como han hecho algunas críticas sensacionalistas del libro, es una inexactitud patente, tanto más por cuanto el resto de los capítulos tratan sobre todo de los celos y la lucha por el poder entre las esposas de Muhammad.

Si puede hacerse un reproche a la autora, sería que el libro sigue con una fidelidad excesiva, en algunos diálogos incluso al pie de la letra, las fuentes históricas islámicas. De haber sido éstas mejor conocidas en Occidente, tal vez se habrían oído acusaciones de plagio. Toda la trama en su conjunto, el clímax dramático e incluso la perspectiva narrativa proceden de la tradición islámica: también allí es A'isha quien cuenta su historia. Todo lo cual se convierte en un problema literario para el libro. Los personajes no consiguen tener una existencia independiente de lo que se encuentra en las fuentes, y el libro queda por debajo de las expectativas que exigimos en una obra literaria moderna.

La estrecha dependencia de las fuentes produce un efecto extraño, que a su vez hace más curiosa la polémica desatada en torno al libro. La autora hila tan fino en el trato dado a Muhammad que uno llega a preguntarse una y otra vez si no será en realidad una creyente musulmana. Porque a esta novela podrían parecerse las que escriban en el futuro algunas de las feministas islámicas que abogan por suprimir el velo e invocan a mujeres fuertes como A'isha para reclamar con vehemencia renovada que se les garanticen los derechos recogidos en los textos islámicos. Todo ello a pesar de que el matrimonio del Profeta cincuentón con la hija de siete años de uno de sus compañeros más próximos se convirtió en uno de los puntos principales de la propaganda antiislámica, cuando Ayaan Hirsi Ali llamó a Muhammad "hombre perverso" o la política conservadora austriaca Susanne Winter lo calificó de "acosador de niñas".

Sin embargo, el libro no da pie a ningún posible material antiislámico. Muhammad es presentado como una persona noble y cariñosa: de forma deliberada no toca a la niña A'isha, ni siquiera cuando ella empieza a verse a sí misma como mujer y a sufrir por los celos debido a la atención exclusiva que dedica el Profeta a sus restantes mujeres. Esa reserva de Muhammad es el hilo conductor de la historia: su apartamiento es lo que empuja a A'isha a los brazos de su amigo de la infancia. Tal como aparece en la tradición islámica, A'isha no es una santa. En cambio, Muhammad es presentado precisamente así, a pesar de que incluso las fuentes citadas mencionan su debilidad por el sexo femenino.

¿Por qué tanta polémica, podría uno preguntarse entonces, si el libro no contiene nada que ni siquiera un devoto creyente no haya leído ya en la tradición islámica? La joya de Medina no es una provocación al Islam, sino más bien a los creadores de una determinada imagen occidental del Islam fabricada en las universidades y en los medios de comunicación. Ha escandalizado a una ciencia islámica que se ha hecho fundamentalista y no tolera otros dioses distintos de ella. La historia es deliciosa: cuando se le pide un "blurb", una de esas frases entusiásticas utilizadas como promoción para la cubierta del libro, Denise A. Spellberg, una historiadora del departamento de estudios sobre el Oriente Medio de la Universidad de Austin, Texas, reacciona con un alarido de horror. El libro, asegura, utiliza clichés islamofóbicos y podría ser visto como una provocación por los musulmanes. Pero, ¿cómo llegó Spellberg a esa conclusión?

Denise A. Spellberg es autora de un estudio aparecido en 1994 titulado "Politics, Gender, and the Islamic Past. The Legacy of A'isha" (Política, Sexo y Pasado islámico. El legado de A'isha). Su libro es una astuta deconstrucción de las leyendas de A'isha, para lo cual utiliza el instrumental crítico-cultural desarrollado por los estudios sobre las diferencias de sexo. Un examen detenido revela que se trata de una provocación mucho mayor que la novela de Sherry Jones. Sin embargo, al juzgar la novela lo que ha hecho Spellberg es convertir los resultados de su propio estudio en una nueva religión: según ella, un retrato de A'isha basado en las leyendas que la propia Spellberg ha deconstruido, es poco objetivo, literariamente malo, reprobable desde el punto de vista moral en una palabra. En una carta al director del "Wall Street Journal" del 9 de agosto, reclama que "una literatura que apunte a un mayor desarrollo de la civilización debería reflejar correctamente la historia."

Dejando aparte el hecho de que la calidad de una novela histórica no puede medirse únicamente por la exactitud factual, ni siquiera Spellberg puede saber cuál es la historia "correcta" en lo que respecta a Muhammad y A'isha. Es cierto que Sherry Jones ha recurrido a algunos anacronismos. Pero lo interesante de esas acusaciones es que establecen un "fundamentalismo de la verdad" historiográfico y estético de cuño occidental, que utiliza la sensibilidad religiosa de los musulmanes como munición para fortalecer su propia posición. No es de extrañar que algunos agitadores hayan saltado ante ese estímulo. Al modo de una profecía que lleva implícito su propio cumplimiento, la presunción occidental acerca de la susceptibilidad de los musulmanes es el factor principal que contribuye a crearla: en especial, en un caso en el que, al contrario que en los de las caricaturas sobre Mahoma o en las palabras del Papa en Regensburg, no existía la menor falta de respeto hacia las creencias de los musulmanes.

Por esta razón debe recomendarse La joya de Medina, no como un libro escandaloso o como una inusual novela de intriga, sino como una sugerente introducción al mundo de las tradiciones de Muhammad, a una épica positiva de Muhammad, podríamos decir. Ese material, recogido con una gran multiplicidad de matices incluso contradictorios por las fuentes islámicas, es una de las pocas grandes narraciones de la humanidad que aún no ha sido debidamente reconocida en Occidente. Su apropiación, en particular por los no musulmanes, no sólo es deseable desde una perspectiva literaria, sino también necesaria para impedir el monopolio de ese material por los fundamentalistas islámicos. Por haber dado un primer paso en la dirección de esa apropiación, Sherry Jones merece la gratitud de todas las partes concernidas.

Stefan Weidner es editor jefe de "Arte y Pensamiento, Diario para el diálogo con el mundo musulmán", que publica el Instituto Goethe.


La joya de Medina
por Nadia's Sakinah

Acabo de terminar este libro..., y de alguna manera desearía haberlo leído antes. Hay algunos progresistas que ponen en duda la misma existencia de A'isha, pero tanto si vivió en realidad como si no, se trata de una lectura fascinante. Sí, es ficción, pero toma a una heroína del Islam y la describe como una persona. Recuerda a la gente que tanto el profeta como su mujer eran seres humanos, personas. Con emociones como la ira, los celos, el miedo, el amor, la amabilidad. Que la paciencia es algo que hemos de aprender, que la vida nos cambia, y que en algún momento hemos de encontrar la fuerza para afrontar lo inesperado.


Aquí un comentario de R. DeMarino en www.rateitall.com:

(Cinco estrellas)
La joya de Medina es una hermosa historia que relata la vida, las luchas y el amor de A'isha, la segunda y la más joven de las esposas de Muhammad. He encontrado muy entretenida su lectura (¡me costaba dejarla!) Además, permite echar una ojeada a los primeros tiempos del Islam. Sherry Jones trata con ternura la historia de amor entre Muhammad y A'isha; a pesar de que A'isha es sólo una niña cuando se casan, te das cuenta de que Muhammad la ama con ternura y la trata con el mayor respeto. A medida que crece, su amor por Muhammad madura y con él su deseo de ser fuerte y valerosa para apoyarle en sus esfuerzos. La perspectiva de las "hermanas-esposas" es fascinante, y me gusta la manera como Sherry Jones ha descrito las dificultades del día a día, incluidos los celos, las rivalidades y también la ayuda y el cariño entre ellas. Hace años leí "La Biblia contada con sencillez" de Pearl S. Buck, ¡y me hizo sentir vivos los tiempos de la Biblia! Creo que "La joya de Medina" nos abre a la comprensión del nacimiento del Islam de una manera parecida e igual de hermosa.



Y una de un fundamentalista musulmán, en www.rateitall.com:

(Cinco estrellas)
Comprensiblemente, la mayoría de los críticos musulmanes no entienden bien la manera de pensar de los americanos no musulmanes, y por esa razón no han captado el valor de este libro, que les proporciona una historia actual, contrapuesta a las habituales falsificaciones, del establecimiento del Islam en Arabia durante el período de Medina. El hecho de que la representación de los personajes a partir de estereotipos americanos modernos sea en sí ofensiva, no cambia el resultado de que los lectores americanos podrán identificarse con las experiencias factuales de aquel período y asimilar por primera vez algún tipo de comprensión del nacimiento de una fe que constituye su verdadero patrimonio, a partir de Abraham. Las críticas hostiles y furibundas son una buena ilustración de por qué los musulmanes que no son americanos que han emergido de la jahiliyyah americana no deberían intentar "explicar el Islam" a los americanos, y dejar en cambio esa tarea a los musulmanes nacidos en América. Este libro es una novela que coloca la historia al alcance de unos americanos que de otra manera no se sentirían ni remotamente interesados. Por ofensivas o decepcionantes que puedan resultar las tergiversaciones sobre A'isha, Umar, Alí y otros para los musulmanes, cualquier desenmascaramiento de la falsificación del Islam que permea la información de los medios en América es positivo, y Jones lleva a cabo esta tarea de una manera capaz de llegar a los lectores americanos.


La joya de Medina
(Cinco estrellas)
Una gran novela histórica. Me ha gustado esta ventana abierta a los orígenes del Islam. Humaniza al Profeta Muhammad, al centrarse en el hombre y en sus esposas en lugar de en el Corán y el Islam. Creo que el recurso a A'isha para contar la historia le proporciona un ángulo de visión adicional, el de alguien que ha crecido al mismo tiempo que se propagaba la nueva fe. -- Bruce D., Shelfari


De Las Lecturas de Mandy

Quiero decir que este es uno de los libros mejor documentados que he leído nunca. Y pienso también que se necesita mucho valor para retratar al Profeta Muhammad como lo ha hecho ella. Está representado como un hombre real, con sus defectos, su sexualidad y todo lo que eso implica. Me ha parecido que los capítulos finales son los mejor escritos de todos. Habrá una continuación y estoy impaciente por leerla.